Síntomas del embarazo que requieren una visita al médico
Es normal que algunas mujeres durante su embarazo tengan temores, síntomas, sensaciones y sentimientos personales que sorprenden y ante los cuales algunas veces se desconoce como reaccionar. En esta etapa, es importante aprender a distinguir las situaciones y sensaciones normales de aquellas que pueden no serlo. Hay cuestiones ante las cuales corresponde visitar a un especialista, al menos, para obtener tranquilidad. Siempre es adecuado aprovechar el asesoramiento del especialista para despejar todas las dudas que puedan surgir.
SÍNTOMAS NORMALES
Primero se hará un repaso a los síntomas más comunes de una mujer embarazada. Aunque la lista de los síntomas que hay a continuación se consideren normales, si se registran en una cantidad excesiva, también podrían acudir a la consulta del médico. El embarazo somete al cuerpo a una gran cantidad de cambios, por lo tanto, es normal que se experimenten sensaciones nuevas (y no siempre agradables), ante las que no corresponde preocuparse:
- Nauseas especialmente matinales durante el primer trimestre.
- Estreñimiento.
- Orinar con frecuencia.
- Sufrir calambres.
- Insomnio.
- Celulitis.
- Sufrir algunos desmayos.
- Hinchazón en piernas y pies.
- Cansancio.
- Dolor de espalda.
- Fallos en la memoria.
- Aumento de sudor y secreción salivar.
- Dolores de tipo menstrual por unos minutos, en la parte baja del abdomen (que se deben al crecimiento del útero).
SÍNTOMAS QUE REQUIEREN UNA VISITA AL MÉDICO
Estos síntomas pueden clasificarse en tres grupos: leves, importantes y graves. Esta distinción no corresponde al problema, sino al grado de urgencia con el que se debe realizar la consulta.
Síntomas leves:
- Vómitos más de tres veces al día y durante varios días consecutivos (ya que pueden deberse a enfermedades digestivas que no estén relacionadas con el embarazo y podrían llegar a acarrear una deshidratación).
- Dolores intensos (por encima del estómago y debajo de la caja torácica).
- Contracciones dolorosas durante las relaciones sexuales (podrían ocasionar, en casos extremos, un parto prematuro).
- Hinchazón en cara, ojos, manos y pies (es habitual en cierta medida, pero no cuando es muy notoria o prolongada en el tiempo).
Síntomas importantes:
- Aumento de peso superior a 900 gramos semanales (siempre que no esté justificado por una ingesta de alimentos excesiva).
- Trastornos visuales (como visión doble o borrosa).
- Desmayos y/o vértigos (sólo si se sufren en cantidad o si persisten después del cuarto mes de embarazo, ya que durante el primer trimestre es un síntoma normal).
- Dolor de cabeza intenso durante más de tres horas (ya que puede deberse a una subida de tensión arterial, que si es un síntoma de preeclampsia puede complicar el embarazo y conviene actuar cuanto antes).
- Tos (si dura más de 48 horas y más si además se tiene fiebre, pues de tratarse de una neumonía, es una enfermedad muy arriesgada para el embarazo).
Síntomas graves:
- Hemorragia vaginal (si hay pérdida de sangre, se debe de consultar al médico al margen del tiempo de embarazo).
- Pérdida de líquido transparente por la vagina (puede corresponder a la rotura de membranas, también denominado “romper aguas”, que si es antes de la semana 37, estaríamos ante una rotura prematura, con lo cual la urgencia de acudir a un médico sería mayor).
- Contracciones (si son dolorosas, periódicas y durante más de una hora, también será importante consultarlo con un médico lo antes posible, ya que podría indicar problemas si la embarazada todavía no se encuentra en fecha de parto).
- Disminución o ausencia de movimientos del bebé (tanto si ocurre durante más de 24 horas, como después de la semana 24).
- Fiebre, escalofríos, escozor al orinar, diarrea u otros síntomas de infección (ya que cualquier infección puede ocasionar consecuencias negativas durante el embarazo. La fiebre, además de ser un síntoma, entraña en sí misma riesgos para el feto. La diarrea puede provocar deshidratación, que en una mujer embarazada supone mayor riesgo que para una persona en estado normal. El flujo vaginal que mancha la ropa de un color verdoso amarillento y desprende un olor desagradable, puede ser síntoma de una infección llamada vaginosis bacteriana y también puede haber infección si surgen picazones y ardores en la zona de la vulva.


